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ENTREVISTA | James Randi, ilusionista y presidente de la Fundación Randi

“La gente que cree en pseudociencias no es idiota; simplemente, le falta información”

El ilusionista James Randi reclama en Madrid más “responsabilidad” a los medios para incrementar el escepticismo

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James Randi (Toronto, 1928) lleva 50 años pidiendo a todos aquellos que le escuchan que dejen de hacerlo: “No crean nada de nada de lo que les he dicho”, reclama a una sala repleta de un pub madrileño, tras departir durante una hora con decenas de personas que le escuchan con admiración e, incluso, un fervor que parece incomodarle.  ”Salgan ahí fuera, y encuentren la verdad por sí mismos”, reclama.

James Randi, en Madrid.Ampliar

James Randi, en Madrid. / César Viteri

III James Randi

Randall James Hamilton Zwinge, más conocido como James Randi, es un escéptico canadiense, muy popular en los países anglosajones porque lleva casi 50 años exponiendo fraudes relacionados con la parapsicología, la homeopatía y otras pseudociencias. Ha recibido numerosos galardones y menciones, entre ellos el Premio a una vida de la Asociación Humanista Americana este mismo año, y ha escrito libros como La verdad sobre Uri Geller. En 1996, estableció la fundación que lleva su nombre para expandir y profesionalizar su lucha.

Es la forma de actuar propia de un escéptico, una actitud ante la vida que James Randi ha convertido en fundación y de la que sería sumo sacerdote si no fuera porque rechaza la religión como una pseudociencia más. “Estamos en un año de elecciones en Estados Unidos, y gran parte de los políticos mencionan a dios en absolutamente todo lo que hacen y dicen, aunque muchos de ellos ni siquiera tienen creencias religiosas”, explica a MATERIA unos minutos antes de hablar ante la audiencia que ha congregado la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico en Madrid para escucharle. “En EEUU, hablar de dios vende y recoge votos”, explica.

James Randi se hizo popular cuando comenzó a desvelar los trucos de videntes, parapsicólogos o astrólogos utilizando su misma arma: la ilusión. Mago y escapista, Randi se ha enfrentado con Uri Geller, el famoso doblador de cucharillas, y también creó la figura del parapsicólogo milenario Carlos para denunciar que los medios de comunicación eran un coladero de charlatanes. Ahora, quiere quitar caretas por la vía rápida: ofrece un millón de dólares a quien pueda demostrar cualquier fenómeno paranormal. Cuatro años después de hacer el anuncio, nadie lo ha intentado. “Ni siquiera quieren saber que el dinero existe”, explica.

El ilusionista cree que el mayor desafío actual para el pensamiento racional es la pereza. ”Nos falta valentía y coraje para salir ahí fuera a replicar a quien quiera engañarnos: ‘esto no es algo que vaya a aceptar porque sí, necesito pensarlo’”. Randi también cree que estamos “constantemente asustados, y esto es lo que más me cuesta entender acerca de la gente religiosa. Cuando yo era niño, mi abuela nunca anunciaba que iba a hacer nada o que tenía ningún deseo o ambición a menos que pensara que dios iba a estar de acuerdo con ello. Ella siempre decía ‘dios mediante, voy a ir a la compra’, y eso demuestra el miedo constante, el terror, de no estar en línea con lo que dios esperaba de ella. Ese miedo constante lleva a una vida de frustraciones”, concluye.

Randi menciona el ejemplo de Steve Jobs, el inteligente y preparado fundador de Apple que quiso curar su cáncer con terapias naturales, para explicar la razón por la que las sociedades intelectualmente avanzadas siguen creyendo en los fenómenos paranormales: “La culpa es en gran medida de los medios de comunicación, que son egoístas y no se preocupan del daño que pueda hacer lo que escriban o digan; solo se preguntan cuántos minutos de televisión o centímetros de un diario pueden llenar. Lo encuentro muy irresponsable”.

“El terror de los creyentes de no estar en línea con lo que dios espera lleva a una vida de frustraciones”

El experto, apodado el “asombroso Randi” desde sus tiempos como ilusionista, no cede, sin embargo, al desánimo de pensar que, tras 50 años desvelando timos, el mundo sigue lleno de charlatanes y de personas que aún les creen. “Nunca les habléis como si fueran estúpidos”, advierte al grupo de escépticos que le escucha en Madrid. “Es muy fácil ser engañado por un mago o un psíquico al no ser un experto. No son idiotas”, insiste, “simplemente, no tienen información”.

A sus 83 años, y tras superar un cáncer de intestino y un doble by-pass, Randi quiere seguir defendiendo el pensamiento racional por todo el mundo “mientras haya gente que me diga que lo que hago marca una diferencia”. Y solo tiene un deseo: “Martin Gardner estaba contando chistes 20 minutos antes de morir. Así es como quiero marcharme yo”.

Archivado en: escepticismo, pseudociencia




COMENTARIOS

  • Guest

    ¿Desde cuándo la lucha contra las pseudociencias es exclusiva de los ateos?

    • Mr.Cairo

      claro que no, los que no creemos en las hadas tambien estamos en la lucha contra las pseudociencias

    • C

      La religión esa infancia de la pseudo ciencia, que hoy día se presenta en formas diversas. Hemos pasado de la magia, por la religión hacia las creencias pseudo científicas. Con suerte, el destino final es el conocimiento.

  • Verifiquen

    Esta nota es un copiar y pegar de algo viejísimo o no verifican nada, el premio Randi de un millón de dólares está desde 1996 y se presentaron montones a tratar de cobrarlo, ninguno pudo pasar las pruebas.

  • C

    Tratar a la gente con respeto para animarles a que piensen por sí mismos y sientan la curiosidad de descubrir cómo funcionanas cosas me parece fundamental. Yo soy ignorante en muchas materias y me gustaría salir de mi ignorancia con respeto. Echarle a alguien en cara que se equivoca es una manera triste de perder una oportunidad.