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España reescribe el final de los neandertales

Los últimos miembros de la especie vivieron en Cantabria, según un nuevo estudio

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Todo encajaría a la perfección para Wood si no fuera por El Esquilleu, una cueva en plena cordillera cantábrica cuyos neandertales se empeñan en llevarle la contraria. Las excavaciones en este yacimiento han desvelado una presencia neandertal durante decenas de miles de años. Se han desenterrado camastros fosilizados hechos con hierba de hace unos 50.000 años. También abundan herramientas bien talladas, fabricadas con piedra seleccionada a tal efecto y traída de lejos. En aquella época, estas piezas eran la máxima expresión de la tecnología neandertal, conocida como musteriense. En los últimos niveles, los más recientes, los responsables de la excavación se toparon con algo inusual que han bautizado en Quaternary International como “la crónica de una crisis”. Se trata de herramientas líticas hechas a toda prisa, con una búsqueda de materia prima “casi nula” y filos poco perfeccionados, explica Javier Baena, arqueólogo de la Universidad Autónoma de Madrid y responsable de las excavaciones.

La última bolsa de resistencia

“Los humanos llegaban, tallaban apresuradamente las herramientas que necesitaban para trocear a sus presas y se  marchaban”, relata Baena. Es un uso del terreno “dirigido a la simple subsistencia” que evidencia “los momentos finales de grupos de alta movilidad”, apunta Baena. Según las nuevas dataciones de Wood , los niveles donde se hallaron esas herramientas tienen sólo 23.000 años, un récord mundial de modernidad para la tecnología neandertal. Si las fechas son correctas probarían que la de El Esquilleu fue la última bolsa de resistencia neandertal conocida. Sus miembros sobrevivieron, en continuo movimiento, hasta fechas más recientes que los neandertales de Gibraltar y hasta momentos en los que los humanos modernos ya estaban bien asentados en la zona. Al contrario de lo que piensa Jordá, los sapiens sí habrían influido en su desaparición. Tras la llegada de los sapiens a la Península, los neandertales sufrieron el equivalente a un “estrés económico”, opina Baena. Sus cazaderos fueron “sobreexplotados” por lo que debían estar en continuo movimiento de uno a otro en busca de presas. Esta situación les empujó a zonas “poco habitables” como el entorno de El Esquilleu donde cazan cabras y rebecos hasta que, finalmente, desaparecen. “Son comunidades que se agotan y se van extinguiendo”, detalla Baena. Para el arqueólogo João Zilhão, que trabaja en otros yacimientos neandertales de España y Portugal, sólo hay una explicación posible a lo que se ha hallado. Los niveles de terreno que aportan las fechas más recientes están contaminados con “huesos y carbones no musterienses en niveles que, por su industria, sí son musterienses [neandertales]”, razona.

Las nuevos datos enfrentan a los autores de los estudios

Zilhão, profesor de investigación de la Universidad de Barcelona, no es contrario a la hipótesis de que sapiens y neandertales contactasen en la Península. Su equipo ha mantenido que ambas especies incluso se cruzaron en este territorio. Se basa en el fósil de un niño enterrado de forma ritual en el abrigo de roca de Lagar Velho (Portugal) y que, según el arqueólogo, presenta en el cráneo una mezcla de rasgos neandertales y sapiens que evidencian la mezcla entre ambos linajes. Su propuesta la cuestionan muchos grupos, incluido el de Wood y Higham. Zilhão, a su vez,  es uno de los mayores críticos de la ultrafiltración creada por sus colegas de Oxford, con los que ha librado una intensa batalla científica en defensa de que los neandertales eran capaces de pensamiento complejo y  simbólico.  Numerosos colgantes hechos con dientes de animales de la cueva de Renne, a unos 200 kilómetros al sureste de París (Francia), serían una prueba de que sí lo eran. Zilhão cree que estos abalorios son neandertales. Pero cuando Higham y su equipo los dataron, descubrieron una horquilla de fechas muy amplia (de 49.000 a 21.000 años). Esto significaría que los restos fueron removidos por procesos geológicos y que no valen como prueba. Como en el caso de  El Esquilleu, Zilhão cree que las dataciones de Higham se deben a errores de contaminacióncon carbono moderno pegado al original.

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