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A los españoles del higgs se les acaba el contrato

El final de la financiación pública amenaza los puestos de trabajo de 50 investigadores del CPAN, organismo que agrupa a los principales centros de física de partículas de España que participan en el LHC

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Una parte del nuevo bosón tipo Higgs que se acaba de descubrir en Ginebra es made in Spain. El hallazgo se ha hecho gracias al Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el acelerador de partículas más grande del mundo. España ha participado en su desarrollo con cientos de millones de euros y, sobre todo, con centenas de científicos de primera línea que han contribuido a un hallazgo “histórico”, como lo calificó Rolf Heuer, director general del laboratorio europeo de física de partículas CERN.

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Rueda de prensa del CERN sobre el higgs, ayer en Ginebra. / CERN

Desde que España se sumó a la organización europea, de la que hoy forman parte 20 países, su protagonismo ha ido en aumento hasta llegar al clímax que se vive actualmente. “España vive un momento dulce en física de partículas”, resume Antoni Pich, coordinador del Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear (CPAN).

Para hacerse una idea del sprint español, primero hay que recordar que el LHC es una colaboración entre dos grandes experimentos con miles de participantes de toda Europa, el ATLAS y el CMS.  Ambos experimentos vivieron ayer uno de sus días más decisivos con la presentación de los resultados del bosón de Higgs. “Las dos responsables de los máximos órganos decisorios dentro de la Colaboración, trabajan en centros de investigación españoles, una es Teresa Rodrigo, del CMS, y la otra Martine Bosman, del ATLAS,  que aunque no es española de nacimiento, lleva muchos años trabajando en el Instituto de Física de Altas Energías de Barcelona”, detalla Pich.

Desde hace un par de años, la crisis amenaza con amargar este momento dulce de la ciencia española. El CPAN que dirige Pich fue creado en 2007 a la estela de grandes infraestructuras científicas como el LHC. Era una institución con vocación “permanente” que permitiera coordinar la actividad de los mejores centros españoles en este campo y contratar personal científico.

“Desde el CPAN hemos desplazado investigadores españoles al CERN en varias ocasiones para resolver problemas que surgían en los detectores y asegurar que las tareas consagradas a España salían a la perfección”, explica Pich. El futuro de este grupo de físicos, ingenieros y técnicos del CPAN está en el limbo por falta de dinero. El centro fue creado con 10 millones de euros del programa Consolider que se acaban este año, abriendo un interrogante sobre los 50 contratados a cargo del CPAN.

La solución, por ahora, es sobrevivir sin sustento. “El Gobierno ha ampliado el programa dos años más, pero sin financiación”, detalla Pich. “Pero confiamos en que se establezca alguna fórmula para mantener los contratos”. “Estamos muy bien situados y sería una lástima que España se cayera del puesto que ocupa actualmente por falta de fondos”, añade.

«El mayor riesgo es tener titulados que salen de la universidad y su única opción sea el paro»


Antoni Pich
Coordinador del CPAN

El problema del CPAN no es aislado. En 2010, el programa Consolider, “orientado a apoyar a los mejores investigadores españoles que trabajan en la frontera del conocimiento”, según lo explicaba el anterior Gobierno, acumulaba 77 consorcios financiados con 350 millones de euros. Ahora a cargo de un nuevo equipo de gobierno, el programa  expira este año sin que  haya continuidad por el momento.

Toda la “masa crítica” generada se podría perder si se cierra el grifo del dinero, lo que también generaría una onda expansiva. “El mayor riesgo es tener titulados que salen de la universidad y su única opción sea el paro”, opina Pich. “Esto podría ser el síntoma de una sociedad enferma y para atajarlo hay que poner los medios para que los científicos españoles puedan desarrollar su potencial”, concluye.

El Ministerio de Economía y Competitividad, que gestiona unos fondos de ciencia que han sufrido un recorte del 25% este año, no respondió a MATERIA sobre si los consorcios formados bajo el paraguas de Consolider tendrán financiación adicional.


España debe 40 millones de euros al CERN

El del CPAN no es el único agujero que afronta el país respecto a la física de partículas. España debe la mitad de su contribución anual al CERN, una deuda de unos 40 millones de euros, explica Carlos Pajares, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela y, hasta hace unas semanas, delegado científico de España en el CERN. Este año España debe ya dinero al laboratorio, unos nueve millones que aún no se sabe de dónde se sacarán, según Pajares.

El LHC es un gran ejemplo de ciencia “de excelencia”, del tipo que el Gobierno actual quiere priorizar. Además genera beneficios. La construcción del LHC, un anillo de 27 kilómetros con miles de imanes y cuyo corazón debe mantenerse refrigerado a 270 grados bajo cero, ha sido un reto y un negocio para las empresas europeas. Unas cincuenta son españolas, según Pajares. “Durante el periodo de construcción, España contribuía unos 50 millones de euros y sacaba unos 100 millones”, explica Carlos Pajares.

Ante la situación de impago que afronta la institución (Portugal y Grecia sólo han pagado la mitad de su parte este año, según Pajares), Europa busca nuevos socios. EEUU e India, por ejemplo, están en proceso de entrar como “asociados”, lo que conlleva una aportación de fondos del 25% de los miembros y podría compensar parte de la deuda de países europeos como España.


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