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Los fumadores españoles mienten

Un estudio detecta una “infradeclaración” de cigarrillos fumados al cruzar los datos de las encuestas nacionales de salud y las ventas

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El tabaco es una droga cada vez menos aceptada socialmente. / [nZ]

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Los españoles no fuman 4,4 cigarrillos por persona y día, como aseguraron en la última encuesta nacional de salud, sino 5,7, según los datos de ventas de cigarrillos. Los fumadores mienten, deliberadamente o no. Y, ante la cada vez menor aceptación social del tabaco, mintieron cada vez más hasta 2006, cuando entró en vigor la primera Ley Antitabaco, según sugiere el primer estudio que ha comparado ambas fuentes de información en España.

“Hemos detectado una infradeclaración de cigarrillos fumados”, explica el epidemiólogo Esteve Fernández, coordinador del trabajo. La diferencia entre lo que se dice que se fuma y las ventas reales aumentó de manera constante entre 1995 y 2006, cuando la diferencia alcanzó el 46,9%. En 2006 el Gobierno prohibió fumar en los centros de trabajo. En 2009, la diferencia se redujo hasta el 30,9%. Aquel año se vendieron 81.357 millones de cigarrillos en España.

“Antes la gente no mentía mucho, pero fumar es cada vez menos aceptado socialmente. Sin embargo, las pequeñas mentiras en las encuestas de salud explican sólo una parte de la diferencia”, aclara Fernández, director de la Unidad de Control del Tabaquismo del Instituto Catalán de Oncología. Su estudio, publicado en Gaceta Sanitaria, apunta a otras causas: el descenso del contrabando de tabaco, la inmigración y el turismo.

A por tabaco a España

Las encuestas de salud en España se hacen sólo a personas mayores de 16 años residentes en el país. Los turistas y los inmigrantes ilegales se quedan fuera de estos cuestionarios, y su consumo se nota. “La venta de cigarrillos en provincias turísticas, como Girona, Alicante, Baleares o Málaga, se dispara en verano”, cuenta Fernández. Además, el bajo precio del tabaco en España ha generado un turismo del vicio. Muchos franceses cruzan la frontera para ir al estanco en los pueblos españoles. El tabaco se vende en España y se fuma en Francia.

«Las compañías vendían el tabaco directamente a las mafias, y estas lo revendían»


Esteve Fernández
Coordinador del estudio

Las menores diferencias entre los datos de las encuestas y de las ventas de cigarrillos se detectaron en la década de 1990. Los investigadores explican en su estudio que el cambio no se debe exclusivamente a que los fumadores fueran entonces más sinceros que ahora, ni a que hubiera menos turismo. En 1995, el 15% de los cigarrillos en España procedía del mercado negro. Fernández recuerda la lucha contra el contrabando organizado por la propia industria. “Las tabaqueras, aunque nunca lo hayan aceptado, vendían entonces el tabaco directamente a las mafias, y estas lo revendían”, denuncia el epidemiólogo.

Por ejemplo, en 1998 España interceptó un buque con 80 millones de cigarrillos de contrabando suministrados directamente por R. J. Reynolds, fabricante de Winston y Camel. La compañía estadounidense, pillada in fraganti, se negó a cooperar y por primera vez la UE pidió ayuda al Gobierno de EEUU para frenar el contrabando. La demanda de Bruselas contra la multinacional tabaquera pone los pelos de punta. El fabricante de Winston y Camel “ayudó a establecer una red de contrabando por la que los cigarrillos de R. J. Reynolds, y en particular los cigarrillos Winston, entraban ilegalmente en la Unión Europea y, sobre todo, en España”.

Este mercado negro masivo hacía que en la década de 1990 las cifras oficiales de ventas no se parecieran mucho a la realidad. Este desfase ayudaría a explicar el aumento de la diferencia entre el número de cigarrillos que se admite que se fuman y los datos del Comisionado para el Mercado de Tabacos.

El contrabando de tabaco también era masivo desde Andorra, hasta que en 1997 arrancó un plan de choque contra este fraude. La Guardia Civil patrulló los valles fronterizos para intimidar a los contrabandistas y las autoridades europeas presionaron a Andorra hasta que el pequeño país de los Pirineos prohibió el contrabando de tabaco a otros países. A mediados de 1999, el mercado negro sólo representaba el 5% del total. Entrado el siglo XXI, se redujo al 1%.

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