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El multimillonario Carlos Slim paga las vacunas de enfermedades olvidadas en Estados Unidos

El magnate mexicano financia la búsqueda de las vacunas del mal de Chagas y la leishmaniasis cutánea, que se extienden en Texas

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Médicos sin Fronteras, enfermedad de Chagas Ampliar

Un equipo de MSF atiende a víctimas del Chagas en Sucre (Bolivia). / Juan Carlos Tomasi

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Ahí está Texas, el segundo estado más rico de EEUU. Su Producto Interior Bruto es equivalente al de potencias como India y Canadá. Tiene más aeropuertos y autopistas que ningún otro estado de EEUU. Por las calles de Dallas, Houston y Austin pasean 346.000 millonarios, nacidos bajo el grifo del petróleo. Y, a su lado, hasta 265.000 personas pueden estar sufriendo el mal de Chagas, una enfermedad tropical asociada a la pobreza. Por las noches, un insecto conocido como vinchuca sale de las grietas de sus infraviviendas y busca piel humana. Al chupar la sangre, deja sus heces al lado de la picadura, que se convierte en una puerta de entrada para el parásito que vive dentro de estos insectos: el Trypanosoma cruzi.

III EN ESTA NOTICIA

Medicamentos obsoletos ↓

Al principio, no suelen aparecer síntomas, pero si el parásito consigue permanecer oculto en el corazón, en el esófago o en el intestino, aparecen graves trastornos cardiacos o digestivos. En los peores casos, la enfermedad, propia del subdesarrollo, puede causar muerte súbita. Y el mal de Chagas no aparece solo. En Texas, escondidas bajo los petrodólares, también se dan casos de cisticercosis, leishmaniasis y dengue, otras enfermedades de la pobreza, olvidadas durante décadas por los gobiernos y las farmacéuticas. Y todo esto ocurre en la primera potencia económica del mundo.

“La gente se sorprende mucho cuando escucha que las enfermedades tropicales olvidadas aparecen también en países ricos, pero allí donde haya bolsas de pobreza se podrán encontrar estas enfermedades”, explica Peter Hotez, decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical en el Baylor College of Medicine. Hotez, caracterizado por su pajarita y sus gafas a lo Quevedo, acaba de lanzar junto a un potente equipo de científicos un proyecto para crear vacunas contra estas enfermedades tropicales, que azotan a la población a ambos lados de la frontera entre México y EEUU. El dinero no sale de estos gobiernos, sino principalmente de los bolsillos del hombre más rico del mundo, el mexicano Carlos Slim. Se llama, directamente, Iniciativa Slim para el Desarrollo de Vacunas contra Enfermedades Tropicales.

Cuatro millones de pobres

Los científicos recuerdan datos sorprendentes en la presentacion de la iniciativa, publicada en la revista PLoS Neglected Tropical Diseases. La tasa de pobreza en el estado petrolero de George W. Bush alcanza el 17%, superior al 14% medio de EEUU. Más de cuatro millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza. Pero al otro lado de la frontera, en la emergente México, la situación es mucho peor. Se calcula que unos seis millones de personas podrían estar infectadas por el mal de Chagas en el sur del país. La leishmaniasis cutánea, que en los países ricos apenas sufren los perros, también se ha hecho endémica en la región. Y el dengue campa a sus anchas.

El investigador Peter Hotez.Ampliar

El investigador Peter Hotez. / USC

Hotez lamenta la falta de ayuda de los gobiernos de EEUU y México. “El problema es que el presupuesto de los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU ha estado congelado los últimos años. Va a ser cada vez más difícil depender del Gobierno Federal de EEUU para obtener fondos. Necesitamos atraer el apoyo financiero del sector privado”, explica Hotez. Este científico también preside el Instituto de Vacunas Sabin, una organización sin ánimo de lucro que busca la vacuna contra otras dos enfermedades olvidadas, la esquistosomiasis y la anquilostomiasis. Los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU sí aportan dinero para su vacuna contra la esquistosomiasis, pero no suficiente.

Hoy, detalla Hotez, detrás de las futuras vacunas contra estas enfermedades tropicales olvidadas está el dinero de las dos personas más ricas del mundo, Carlos Slim y Bill Gates, además de las aportaciones de Gary Michelson, un cirujano estadounidense multimillonario gracias a sus patentes médicas. También hay petróleo detrás de estas vacunas. Son donantes el estadounidense de origen ruso Leonard Blavatnik, presidente de Access Industries, un grupo empresarial vinculado al petróleo y la industria química; y Morton P. Hyman, expresidente de Overseas Shipholding Group, una compañía propietaria de una de las mayores flotas de petroleros del planeta. El propio Carlos Slim acaba de invertir 255 millones de euros para comprar el 8,4% de la petrolera argentina YPF.

“No es un negocio”

La Iniciativa Slim “es justa y necesaria, porque los organismos públicos en los países avanzados están haciendo muy poco en la investigación para el desarrollo de vacunas contra enfermedades para las que aún no tenemos remedios eficaces”, opina Mariano Esteban, profesor del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, en Madrid. El laboratorio de Esteban, que no participa en la Iniciativa Slim, persigue las vacunas contra el sida, la malaria y la leishmaniasis.

“Las vacunas no son un negocio, porque si consigues con una sola dosis controlar una pandemia, como ocurrió con la vacuna contra la viruela que salvó millones de vidas, no vas a generar una fortuna”, explica. “Ya que los gobiernos destinan cada vez menos recursos a la investigación en vacunas, el que personas con grandes fortunas salgan a la palestra y den la cara para contribuir con su esfuerzo a evitar muertes innecesarias a nivel global es de un gran mérito”, zanja.

Mapa de la pobreza en Texas.Ampliar

Mapa de la pobreza en Texas. / PLoS NTDS

El director de Soluciones Globales del Instituto Carlos Slim de la Salud, Miguel Betancourt, calcula que la iniciativa puede mejorar la vida de más de 100 millones de personas que viven con menos de dos dólares al día en Texas, América Latina y el Caribe. Carlos Slim, paradójicamente, se encontró con las protestas de un centenar de personas el 20 de mayo, cuando fue a recoger una distinción en la Universidad George Washington por ”sus significativas contribuciones a los negocios y el desarrollo comunitario en México y Latinoamérica”. Los manifestantes llevaban carteles que rezaban: “El más rico del mundo a costa de los pobres”.

Slim, con una fortuna calculada en 69.000 millones de dólares, ha puesto un millón para la búsqueda de la vacuna contra la leishmaniasis y el mal de Chagas. El proyecto contempla tener dentro de dos años un prototipo de vacuna que pueda ser utilizado en experimentos de eficacia y seguridad, para posteriormente iniciar el proceso de ensayos clínicos para probar las vacunas. “Estos estudios pueden llevar varios años”, admite Betancourt. Las patentes, afirma, asegurarán “que sean utilizadas como bienes públicos, accesibles a las instituciones públicas para su distribución a todas las personas”.

“El desarrollo de nuevos fármacos o vacunas es un objetivo a más largo plazo y por lo tanto no muchas instituciones públicas tienen los fondos para invertir en ello, porque se concentran en financiar intervenciones de control”, justifica el italiano Antonio Montresor, del departamento de control de enfermedades tropicales olvidadas de la Organización Mundial de la Salud.

La OMS apenas se ocupa de investigar en vacunas, pero sí dedica sus esfuerzos al control de las enfermedades. Unos 700 millones de personas recibieron tratamiento contra enfermedades tropicales olvidadas en 2010, “gracias a las generosas donaciones de medicamentos realizadas por la industria farmacéutica”, según la OMS.



Medicamentos obsoletos

La ONG Médicos sin Fronteras es más crítica que la OMS. “Una de las razones por las que estas enfermedades permanecen en el olvido es porque no constituyen un mercado rentable para las compañías farmacéuticas y la I+D se dedica a otras áreas”, denuncia la organización en un informe sobre el mal de Chagas, la enfermedad del sueño y la leishmaniasis visceral, cuyas conclusiones son extrapolables al total de 17 enfermedades tropicales consideradas olvidadas.

Casi todos los medicamentos para estas enfermedades, critica la ONG, dependen de un solo proveedor, lo que pone en peligro el suministro. Bayer, por ejemplo, es el único productor de nifurtimox, que se utiliza tanto contra el mal de Chagas como contra la enfermedad del sueño. Además, alerta la ONG, los medicamentos para la mayoría de estas enfermedades están “obsoletos”.

“A pesar de que estas enfermedades afectan a millones de personas y matan a decenas de miles cada año, apenas atraen la atención de las compañías farmacéuticas, de los responsables políticos o de los grandes medios de comunicación”, resume en el informe Unni Karunakara, presidente de Médicos sin Fronteras.



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